Comodín, Joker y El Loco: Máscaras del Trickster en Juego
- Lola Cerredelo
- 3 sept 2025
- 3 Min. de lectura

Si el Trickster fuera una carta, no tendría número. Si fuera un personaje, no tendría reglas. Si fuera una voz, llegaría riendo desde el fondo del mazo, sacudiendo el tablero justo cuando parecía que todo estaba bajo control.
Y tal vez por eso terminó escondido en los juegos de cartas, disfrazado de bufón, comodín o loco. Hoy vamos a seguir su rastro en los símbolos que, a simple vista, parecen lúdicos, pero en realidad están cargados de poder ancestral.
El bufón medieval: el loco autorizado
Antes de ser comodín o Joker, el Trickster fue bufón de corte. Una figura protegida por la risa, la locura fingida y el sombrero con cascabeles.
Mientras el rey imponía orden, el bufón se burlaba del orden mismo. Decía verdades incómodas disfrazadas de chiste. Era el único que podía señalar la sombra del poder sin ser castigado. ¿Por qué? Porque su rol era simbólicamente sagrado: desordenar para equilibrar, incomodar para revelar.
Y así, desde los márgenes del poder, el Trickster seguía su tarea: reír para romper, romper para ver.

El Joker: carta sin nombre en el juego del mundo
Con la llegada de las barajas modernas, el bufón se convierte en carta. Nace el Joker, una invención del siglo XIX en Estados Unidos para el juego de Euchre. No pertenece a los palos, ni a las figuras. Es anomalía pura: puede ser cualquier carta, o ninguna. Puede salvarte… o dejarte sin jugada.
El Joker representa lo que el Trickster encarna desde siempre:
el error que no esperás
la jugada que interrumpe la estrategia
el caos que no se puede encasillar
Es el comodín, sí .Pero también es el recordatorio de que ningún sistema está completo sin una pieza que rompa la lógica desde adentro.
El Loco del Tarot: el peregrino del vacío
Muchos lo confunden con el Joker, pero el Loco del Tarot es otra cosa. Sí, también desobedece. También camina por fuera del sistema. Pero su energía es distinta: no viene a jugar con el caos, sino a entregarse al misterio.En el Tarot tradicional, El Loco es el arcano 0 (o 22): no pertenece del todo a la serie de Arcanos Mayores, pero está en todas partes. Es el inicio y el fin del viaje espiritual.
Camina sin mapa.
Lleva una bolsita a cuestas: sus experiencias pasadas, o sus potenciales no desplegados.
Mira hacia arriba, como quien confía en algo que no se ve.
Su locura es sagrada. No busca manipular, sino fluir. No engaña, sino que se entrega. No rompe por astucia, sino por inocencia.
¿Joker o Loco? Dos caminos que se bifurcan
Aunque comparten ciertos rasgos —ambigüedad, libertad, marginalidad—el Joker y El Loco representan dos actitudes internas muy distintas.
Dimensión | Joker (Trickster) | El Loco (Tarot) |
Energía | Caótica, burlona, disruptiva | Espontánea, inocente, visionaria |
Motivación | Astucia, estrategia, transgresión | Confianza, impulso existencial |
Rol simbólico | Desafiante, desestabilizador del sistema | Peregrino espiritual, iniciado del viaje |
Relación con el orden | Rompe la norma por placer o propósito | Ignora la norma por desapego |
Vínculo con el ego | Sombra que desafía | Alma que comienza |
Ambos rompen el sistema. Pero el Joker ríe del mundo. Mientras que El Loco se lanza al mundo con fe.

La magia de lo que no se puede controlar
El comodín, el Joker, El Loco…Cada uno a su manera, nos recuerda algo que muchas veces olvidamos: no todo puede ser previsto. No todo tiene que tener sentido. No todo debe seguir la lógica del control.
Hay algo en el juego, en la risa, en el vacío…que nos pone en contacto con el alma. Con la parte de nosotras que no necesita razones, solo una dirección interna.
Cuando el Trickster se vuelve carta, nos invita a jugar con las reglas… y también a desarmarlas. Cuando se viste de Joker, nos muestra el arte de la disrupción.Y cuando se vuelve El Loco, nos recuerda que hay una sabiduría en no saber, y un camino en confiar.
En el próximo artículo, vamos a ver cómo el Trickster vive en el Tarot, no solo en El Loco, sino en otras cartas que —de formas distintas—sacuden al ego y despiertan al alma.
Porque el caos, si se escucha con el corazón abierto, también puede ser una forma de orden más real.






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