El Trickster: El Caos Necesario para la Transformación
- Lola Cerredelo
- 24 ago 2025
- 3 Min. de lectura

Desde que existen los relatos, hay una figura que se escabulle entre líneas.No es héroe ni villano. No encaja. No obedece.Desarma para revelar. Ríe donde otros temen. Habita los márgenes del mundo y, desde ahí, nos muestra lo que no queremos ver.
Ese ser es el Trickster. El embaucador sagrado, el bufón cósmico, el animal parlante, el dios travieso.Pero también: el principio de transformación, el caos que abre grietas para que entre la luz.

Un nombre moderno para un arquetipo antiguo
La palabra trickster viene del inglés trick (truco, trampa, ardid) y del sufijo -ster, que indica a quien realiza una acción. Literalmente: el que engaña.Pero reducirlo a un mentiroso es perder el hilo simbólico.
Este personaje no engaña porque sí: su engaño es revelación, su torpeza es enseñanza, su broma es espejo.En términos junguianos, el Trickster es un arquetipo del inconsciente colectivo.Una fuerza psíquica que irrumpe cuando el orden se vuelve rígido, cuando el alma necesita sacudirse para evolucionar.
No es cómodo. No es moral. Pero es necesario.Porque sin ruptura, no hay transformación.
El portador de paradojas
El Trickster vive en el umbral.Entre el bien y el mal. Entre el dios y el animal.Entre lo humano y lo salvaje. Entre lo sagrado y lo ridículo.
Su función simbólica es disolver certezas para abrir nuevos sentidos.Transgrede normas, pero no por capricho: lo hace para revelar estructuras ocultas.Rompe reglas, pero no por maldad: lo hace para recordarnos que toda ley, si no respira, se vuelve cárcel.
En él, todo es paradoja:
Puede ser sabio o tonto.
Puede liberar o confundir.
Puede ser guía o tentación.
Y en esa ambigüedad, nos confronta con algo vital:la sombra que aún no reconocimos.

El Trickster como espejo universal
No es solo un personaje: es una presencia transversal.Aparece en mitologías, cuentos, símbolos y sueños.
Algunas de sus máscaras más conocidas:
Hermes (mitología griega): dios mensajero, ladrón sagrado, protector de los caminos y de los bordes.
Loki (nórdico): cambiaformas impredecible, provocador del fin de los tiempos y, sin embargo, indispensable.
Coyote (culturas indígenas de América del Norte): torpe y sabio, roba el fuego para los humanos.
Anansi (África Occidental): araña que con astucia vence a los poderosos y protege los cuentos.
Kitsune (Japón): espíritu zorro que engaña, seduce o guía, según la intención del viajero.
El Diablo / El Bufón medieval / El Pícaro (Europa): figuras que burlan el orden y lo exponen.
En todas estas formas, su función es la misma:quebrar el orden aparente para que emerja un nivel más profundo de conciencia.
No todo lo que brilla ordena
En una cultura obsesionada con el control, el Trickster resulta incómodo.Pero no todo caos es destructivo.A veces, es el único camino hacia algo más real.
¿Y si la confusión que sentimos no fuera un error, sino una etapa?¿Y si el desorden no fuera caída, sino pasaje?¿Y si lo que no entendemos aún fuera lo que más nos transforma?
El Trickster nos recuerda que la vida no es lineal.Y que, muchas veces, antes de la claridad viene el desconcierto.Que el alma, para crecer, necesita también jugar.
El caos como medicina simbólica
Integrar al Trickster no es ceder al cinismo.Tampoco es glorificar la trampa o justificar el daño. Es reconocer que el desorden puede ser una forma de sabiduría no domesticada.
Es aceptar que la conciencia también se despierta en el desconcierto,y que lo ambiguo puede enseñarnos más que lo correcto.
El Trickster no nos invita a imitarlo, sino a escucharlo.A mirar lo que pone en evidencia.A reírnos de nuestras rigideces.A reconocer nuestra sombra sin culpa, con ternura lúcida.

Una figura incómoda... y profundamente humana
El Trickster no está solo en los mitos. Vive en nosotras también:
En la parte que duda, pero pregunta.
En el deseo de romper lo que ya no tiene alma.
En la risa que aparece justo cuando parecía que todo iba a derrumbarse.
No es el ego el que lo encarna, sino el alma que quiere liberarse.Por eso, aunque nos moleste, nos incomode o nos confunda, el Trickster es uno de los grandes aliados del camino interior.
En los próximos artículos, vamos a seguir explorando sus otras máscaras:el bufón, el Joker, el Loco del Tarot, y las cartas que en el mazo arquetípico portan su energía.
Porque entender al Trickster es aprender a mirar lo que se caey ver en ello no solo pérdida, sino portal. Es aprender a convivir con el desorden sagrado que, en lo profundo, nos prepara para renacer.
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