Orígenes del Tarot: De Juego de Cartas a Herramienta Esotérica
- Lola Cerredelo
- 10 ago 2025
- 3 Min. de lectura
¿Sabías que el tarot, esa herramienta tan poderosa para la introspección y el autoconocimiento, no nació como algo esotérico? Sí, leíste bien. Este fascinante mazo de cartas tiene raíces mucho más antiguas y terrenales de lo que solemos imaginar. Su historia nos lleva desde los naipes mamelucos hasta la Europa renacentista, cruzando culturas y tradiciones que lo transformaron en el sistema simbólico que conocemos hoy.
El tarot es un verdadero viajero del tiempo, ¿te imaginás todo lo que puede contarnos sobre cómo las personas, a lo largo de los siglos, buscaban darle sentido a la vida? Vamos a recorrer su evolución, desde sus inicios como un juego hasta convertirse en un puente entre lo humano y lo místico.

Los Naipes Mamelucos, Chinos e Indios: El Origen Multicultural del Tarot
Todo empieza en Asia, alrededor del siglo IX, durante la dinastía Tang en China. Los primeros naipes nacieron como un simple entretenimiento, pero rápidamente se convirtieron en algo más complejo. ¿Cómo es que algo tan "mundano" como un juego de cartas terminó cruzando continentes? Estos naipes viajaron a través de Asia Central, llegaron a la India y, de ahí, se mezclaron con juegos locales. Fue en el mundo islámico, bajo los mamelucos, donde los naipes adoptaron un diseño más elaborado y organizado.
Los naipes mamelucos, creados entre los siglos XIII y XVI, ya incluían los palos que conocemos hoy (copas, espadas, monedas y bastones). Pero, como el arte islámico evitaba representar figuras humanas, las cartas estaban adornadas con hermosos diseños geométricos. Estos mazos cruzaron el Mediterráneo y llegaron a Europa, donde las cosas empezaron a cambiar.
¿Te imaginás a un mercader medieval llevando estos naipes a tierras europeas y, sin saberlo, sembrando la semilla de algo tan transformador?

Los Primeros Mazos de Tarot en Europa: Juego y Nobleza
Ya en el siglo XV, Europa adaptó estos naipes mamelucos, y fue en Italia donde surgieron los primeros juegos de cartas renacentistas. El "Tarocchi di Mantegna" es uno de los ejemplos más famosos de la época: un mazo diseñado para la nobleza que no tenía un propósito esotérico, pero sí educativo y simbólico.
El verdadero precursor del tarot moderno fue el mazo Visconti-Sforza, creado en la misma época. Este mazo introdujo las 78 cartas que conocemos hoy: los 22 Arcanos Mayores y los 56 Arcanos Menores. Sin embargo, a pesar de sus complejas ilustraciones y símbolos, su uso seguía siendo más lúdico que espiritual.
¿Quién diría que algo tan "inocente" como un juego cortesano terminaría cargado de tanto simbolismo místico?

El Giro Esotérico: Francia y la Transformación del Tarot
Es recién en los siglos XVIII y XIX cuando el tarot comienza a transformarse en una herramienta esotérica. Todo gracias a los ocultistas franceses, que, no vamos a mentir, tenían una imaginación desbordante. Antoine Court de Gébelin fue uno de los primeros en afirmar que el tarot contenía la sabiduría secreta del antiguo Egipto. ¿Pruebas históricas? Ninguna. ¿Impacto? Gigante.
Después llegó Jean-Baptiste Alliette, conocido como Etteilla, quien creó el primer mazo de tarot diseñado específicamente para la adivinación. Con símbolos esotéricos y conexiones con las tradiciones herméticas, Etteilla convirtió al tarot en algo más que un simple juego. Más tarde, Eliphas Lévi llevó las cosas un paso más allá al vincularlo con la Cábala, dotando a cada carta de un significado místico.
¿No te parece increíble cómo el tarot pasó de un mazo de entretenimiento a ser visto como un espejo del alma?

El Renacimiento del Tarot: De Rider-Waite a Jung
El siglo XX marcó un renacimiento del tarot con la creación del famoso Tarot Rider-Waite, diseñado por Arthur Edward Waite y la ilustradora Pamela Colman Smith. Este mazo revolucionó la práctica al incluir ilustraciones detalladas en todas las cartas, no solo en los Arcanos Mayores. ¿El resultado? El tarot se volvió mucho más accesible y comprensible, incluso para quienes recién empezaban.
Aunque Carl Gustav Jung nunca escribió específicamente sobre el tarot, sus estudios sobre los arquetipos universales y el inconsciente colectivo han servido de base para interpretarlo de forma más introspectiva. Jung veía los símbolos —presentes en mitos, sueños y expresiones artísticas— como espejos de la psique humana, una idea que más tarde fue aplicada al tarot por autores como Sallie Nichols en su obra Jung y el Tarot. Gracias a este enfoque, las cartas dejaron de percibirse únicamente como una herramienta esotérica y pasaron a considerarse también un medio profundo de autoconocimiento y exploración psicológica.
¿Vos cómo lo ves? ¿El tarot como un reflejo del inconsciente o como una llave a lo espiritual? ¿O quizás las dos cosas a la vez?






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